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Práctica de Lectura
La
perspectiva del Psicoanálisis como práctica de discurso, nos ubica,
de alguna manera, en la necesidad de pensar a la lectura misma como
práctica, en tanto “lo escrito” no es, ni más ni menos, que un
efecto de discurso. Y es en este sentido que pensamos la función de
la lectura cómo una práctica más, entre otras posibles, en el marco
de un dispositivo de trabajo propuesto.
Nos disponemos a leer un texto cuando tenemos herramientas, cuando
contamos con medios para abordarlo. Y es en este sentido que no sólo
se trata, entonces, de leer un Seminario sino de intentar, en esa
lectura, extraer una lógica y someternos a ella. Ello hace necesario
disponer de un dispositivo que posibilite el “leer con otros”, donde
el hecho de constituir lazos se torna fundamental. Este dispositivo
permite que cada uno, en el momento o en el punto de lectura en el
cual se encuentre, pueda abordar los textos que se proponen, con sus
dificultades y sus obstáculos, y en el ejercicio mismo de esta
lectura, poder tolerarlos. La posibilidad de trabajar los textos en
esta instancia es también una invitación a reconocer y tolerar
cuales son los puntos que nos hacen cuestión desde la teoría
psicoanalítica, considerando que son los mismos con los que Freud se
fue encontrando, y le han hecho cuestión al analista que él fue, es
decir cómo desde su práctica, y en la soledad que esto implica,
estos conceptos, estas construcciones se le imponían. Es entonces,
cuando volvemos a estos textos, cuando podemos forjarnos preguntas
acerca de ellos, que no pensamos en la perspectiva de un saber que
deje de lado al sujeto, sino en la posibilidad de permitirnos un
“hacernos” de los conceptos, “tomarlos”, involucrarnos” con ellos,
para poder apropiarnos de los mismos. La cuestión, creo, es dejarse
tomar por la lógica de la alienación, soportar el hecho de poder
alienarnos a estos conceptos, para poder, siguiendo el espíritu
freudiano, articularnos a ellos.
La coordinación, a cargo de Haidée Garibaldi, irá brindando
herramientas, a partir del trabajo que se vaya realizando, para el
abordaje de los textos propuestos en función del Seminario que
leeremos en esta oportunidad, y se irán trabajando en cada uno de
los encuentros la posibles dificultades y los efectos de las
lecturas.
En algún momento, a lo largo de este trabajo que denominamos
“Práctica de Lectura”, se trabajó -en el marco de este dispositivo-
el Seminario “El Envés del Psicoanálisis”. Nos preguntábamos
entonces si este “ejercicio” quizás nos permitiría comprender que, a
partir de esta propuesta de Lacan de tomar al Psicoanálisis
freudiano en su envés, otro modo de practicar el Psicoanálisis es
posible. Esta vez la invitación es a leer el Seminario “El deseo y
su interpretación”, y creo que, de alguna manera, la pregunta sigue
abierta, y es lo que nos insiste para que este dispositivo de
trabajo continúe funcionando. Este modo de trabajo, entonces, ya no
sólo concierne a la clínica, sino también a la transmisión, y a
todos aquellos espacios donde se practique el Psicoanálisis como
discurso. Por ello es que la propuesta para formar parte de este
espacio va dirigida a quienes estén interesados en la formación del
analista.
Silvina
Figueroa
Mayo
2008
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